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Estimados Amigos:
Dentro de aproximadamente dos años y medio, y de acuerdo con normas aprobadas por la Organización Marítima Internacional (OMI), la flota mundial de buques mercantes deberá reducir drásticamente la cantidad de azufre que sus motores actualmente despiden en la atmósfera terrestre.

Si bien dicha medida tendrá efectos positivos sobre el planeta, tales como disminuir la amenaza de lluvia ácida y proteger a los enfermos de asma, el costo para dichas flotas será exorbitante.

¡USD $ 60 mil millones de dólares!
Según estimaciones de la consultora británica Wood Mackenzie Ltd., ese sería el monto que las embarcaciones se verán obligadas a gastar anualmente en combustible de mayor calidad, con el propósito de cumplir con dichas nuevas normas de emisiones, las cuales arrancan en el año 2020.

Para una industria que transporta prácticamente todo, desde el petróleo hasta el acero, el aumento de los costos de operación agravará aún más la presión financiera sobre los propietarios de buques con pocos recursos, aquellos cuyos buques actualmente generan un promedio de ingresos 70 por ciento inferiores que los que percibían antes de la recesión de los años 2008-09.

Los enormes alcances de las consecuencias podrían llegar a afectar más allá de la flota mercante, la cual contiene 90.000 buques y, que, a su vez, administra aproximadamente el 90 por ciento del comercio mundial.

De acuerdo a BIMCO, un grupo que representa a armadores y operadores en alrededor de 130 países, la confusión y caos que probablemente genere el desconocimiento acerca de cuáles serían aquellos transportistas que cumplan con las nuevas normas podría a su vez dar lugar a que algunos buques no puedan efectuar sus entregas, lo cual trastornaría dramáticamente los envíos.

Las refinerías de petróleo aún no cuentan con la suficiente capacidad para suministrar todo el combustible que se necesitaría, y pocos barcos han emprendido aún las costosas adaptaciones.

“Habrá un caos absoluto”, declaró Lars Robert Pedersen, subsecretario general de BIMCO, cuya sede es en Dinamarca.

“Estamos hablando de 2,5 millones a 4 millones de barriles diarios de combustible para esencialmente lograr evolucionar hacia un producto diferente”.

 

De acuerdo con las normas aprobadas en octubre por la Organización Marítima Internacional (OMI), una agencia de la ONU, la cual establece las normas de seguridad y protección del medio ambiente de la industria marítima, los buques mercantes de todo el mundo están obligados a reducir la cantidad de azufre emitido actualmente.

Según la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, además de contribuir a la lluvia ácida, el azufre, al ser combinado con el oxígeno, puede formar partículas finas de sulfato que al ser inhaladas por los seres humanos podrían causar asma y bronquitis.

Hay dos maneras principales de cumplir las normas de la OMI.

Que los motores de los buques estén equipados con depuradores que eliminarían el contaminante, o que los refinadores de petróleo fabriquen combustibles de menor emisión. El límite del contenido de azufre deberá reducirse al 0,5 por ciento desde el actual 3,5 por ciento.

Hasta el momento, ni la industria de la refinación ni la del transporte marítimo están haciendo lo suficiente como para que los propietarios logren el cumplimiento de dichas normas en el año 2020.

Los propietarios de los barcos se encuentran reacios a instalar depuradores los cuales les permitirían seguir utilizando el mismo petróleo debido a la incertidumbre reinante y a la falta de financiación.

Por otra parte, la mayoría de las refinerías no invertirán para convertir combustible pesado ya que aquello costaría más de mil millones de dólares y tardaría por lo menos cinco años en completarse.

La Agencia Internacional de la Energía en París, que, a su vez asesora a 29 naciones, estima que tan sólo el 2,2 por ciento del total de la flota tendrá depuradores instalados para el año 2020, los cuales les permitirían seguir usando los combustibles actuales.

“Las opciones técnicas compatibles siguen estando muy poco adelantadas, inmaduras, y es difícil para nosotros verlas como una opción de cumplimiento real para nuestra flota”, declaró Aslak Ross, jefe de estándares marinos de Maersk Line, la mayor compañía de transporte marítimo de contenedores del mundo.

Además, añadió, que, “tan sólo para Maersk, el costo adicional del combustible ascenderá a miles de millones de dólares anualmente”.

Según Jan Christensen, jefe de operaciones mundiales de búnker en Bomin Bunker Holding, un proveedor de combustibles con sede en Hamburgo, “la mayoría de los buques cambiarán a la utilización de una mezcla de combustible de bajo contenido de azufre o de destilados medios más caros”.

Nick Confuorto, presidente y director de operaciones del proveedor de depuración CR Ocean Engineering manifestó que, “la tecnología de depuración podría costar hasta 4 millones de dólares por motor, dependiendo de su tamaño.

Lo más conveniente podría ser reacondicionar los motores, lo cual posiblemente daría sus frutos en dos años, ya que el precio del combustible compatible probablemente será tres veces mayor que el que queman los barcos que actualmente”, dijo Confuorto.

“Mientras que los propietarios más grandes del mundo ya se encuentran separando y reservando espacios para realizar los reajustes, los operadores más pequeños están tomando un enfoque de espera para poder avizorar lo que sucederá”, manifestó Neil Carmichael, director ejecutivo de Pacific Green Technologies.

Asimismo, la consultora Wood Mackenzie estima que se logre un 70 por ciento en el nivel de cumplimiento a nivel mundial para el año 2020 y el cumplimiento total para el año 2025, luego de un período de transición.

Según información proveída por Clarkson Research Services Ltd., a su vez parte del mayor corredor naval del mundo, las naves pertenecientes a las flotas mercantes obtuvieron un promedio de aproximadamente USD $ 9,800 dólares diarios este año.

Hace diez años, ganaban cerca de $ 34,000. En los tres principales mercados de la industria, el transporte de contenedores, el transporte de carga a granel seco y los petroleros, existe evidencia de sobrecapacidad y tasas deprimidas en los últimos años.

Los complejos mercados están haciendo aún más difícil que los propietarios aseguren la inversión y la financiación que necesitan para cumplir, lo que significa que la OMI y sus estados miembros probablemente permitirán un período de transición cuando den comienzo las regulaciones del año 2020.

Simon Bennett, director de políticas y relaciones externas en la Cámara Internacional de Transporte, declaró en una entrevista telefónica.

“Si el 1 de enero no existiera el combustible necesario y los propietarios no lograsen obtenerlo, esto derivaría en una conmoción en el comercio mundial”.

De cualquier forma, se aproxima un profundo impacto en la economía del transporte marítimo.

Como siempre estamos a su disposición para conversar sobre este o cualquier otro tema que afecte sus negocios.
Atentamente,

Plan-A Consulting
Estrategia Dinámica, Finanzas Corporativas, y Mercadeo Cuantitativo.