Un legado de optimismo, servicio y amistad indondicional

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Optimista, transparente, honesto, servicial y caballeroso son algunas de las cualidades que destellaban en la personalidad de Ricardo Alfredo Estrada Estrada, el empresario guayaquileño que deja un legado importante para el desarrollo del Ecuador. Que además, derrochó sobre quienes tuvieron la fortuna de conocerlo, su espíritu positivista y de fe que generaba mucha confianza y empatía entre las personas que lo rodeaban.

Nacido en Guayaquil, el 31 de marzo de 1952. Ricardo Estrada se educó en el Colegio Salesiano Cristóbal Colón y se graduó de Ingeniero Eléctrico en el Georgia Institute of Technology de EE.UU., por el año 1974. Luego obtuvo un Diplomado en el Programa de Alta Dirección Empresarial en el Instituto de Desarrollo Empresarial (IDE), en 1979.

Se casó por primera vez con Mónica Isaías. Producto de esta relación nacieron Mónica y Rossana Estrada. Posteriormente, en su segundo matrimonio con Silvia Higgins concibieron a Sylvia, Diana, Ricardo y Cristina Estrada Higgins.

Amante de los deportes, en especial del básquet y el fútbol, llegó a ser Presidente de Directorio del equipo que lo apasionaba, el Club Sport Emelec, en el periodo de 1977 a 1982. Su amor y buen direccionamiento llevó a su conjunto favorito a conquistar el título de Campeón Nacional en 1979. Estrada ocupó cargos importantes tanto públicos como privados. En el sector privado se destaca su paso por la Empresa Eléctrica del Ecuador Inc. como Vicepresidente y Gerente General; fue Presidente de Directorio en la Cámara Ecuatoriano Americana de Comercio de Guayaquil. Además, miembro de la junta directiva de la Comisión Fullbright.

En cuanto al sector público, obtuvo posiciones importantes en la Corporación Estatal Petrolera Ecuatoriana (CEPE) y el Ministerio de Recursos Naturales y Energéticos. En 1992, durante el gobierno de Sixto Durán Ballén, fue Presidente Ejecutivo de Petroecuador y un año más tarde, asesor particular del Presidente de la República en asuntos energéticos. Asimismo fue miembro honorable en el Ministerio de Relaciones Exteriores y miembro de directorio en el Consejo Nacional de la Competitividad.

Sin embargo, su rol más destacable por todo el desarrollo que ha representado en materia de exportaciones para el país, fue como Presidente Ejecutivo de la Corporación de Promoción de Exportaciones del Ecuador (Corpei), siendo el primer y único titular que la entidad ha tenido durante 19 años de caminar.

Su amigo y compañero, Eduardo Egas, Vicepresidente Ejecutivo de Corpei, recuerda a Ricardo como un hombre muy amable, pacífico y de ‘buena pasta’, que desempeñaba la función de un gran coordinador público – privado. “Destaco su empeño por tender puentes dentro del propio sector privado, así como por buscar los debidos entendimientos entre los sectores públicos y privados”.

Egas enfatiza que el proceso de negociación más importante durante el liderazgo de Estrada fue el relacionado con la Unión Europea. “Corpei apoyó este proceso desde sus primeras intenciones hasta la culminación del acuerdo comercial, tras más de nueve años de intenso trabajo”. Éste posee el formato más completo de negociación que el país ha realizado hasta la presente fecha y en este sentido constituye una importante guía para futuras negociaciones, agrega. Por otro lado, “Ricardo dejó instalado en el país el primer sistema integrado e institucionalizado de promoción de exportaciones y de inversiones. Ese sistema fue primero Corpei y ahora perdura con ProEcuador”.

El alto ejecutivo tuvo acercamientos con todos los sectores exportadores, “tanto con los grandes como con los incipientes, pequeños y medianos”. Mientras Corpei fue el organismo oficial de promoción de exportaciones e inversiones, los mayores apoyos fueron para los pequeños exportadores. “Pero Ricardo estaba muy consciente que solo los grandes comerciantes podían abrir caminos y mercados para los pequeños y medianos, por lo que los consideraba sectores anclas en la presencia de la oferta exportable del país en los mercados internacionales”.

Su legado queda plasmado en cada persona que pudo disfrutar de su presencia. “La transparencia, honestidad, humildad, la búsqueda del bien común, el trabajo en equipo; fueron algunos de los valores que configuraron su actuar y que pudo enraizar en Corpei”, señala Egas. Durante varios años luchó contra un cáncer de páncreas que lo aquejaba, pero siempre demostró, mientras enfrentaba su batalla, que se debe pelear. Ricardo Estrada falleció a los 65 años el 3 de septiembre de 2017, pero su ejemplo continúa vivo entre todos quienes trabajaron junto a él.

“Ricardo Estrada también formó parte del Consejo Editorial de Revista Ekos.”

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Artículo perteneciente a: Revista Ekos – Oct 2017