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“Las mujeres dedican 36% más de su tiempo a las labores de campo en comparación con los hombres"

Actualizado: 27 mar




La mujer ha incrementado su participación en el campo de la investigación agrícola y ello ha permitido contar con más aportes académicos y científicos que han permitido un avance en la producción agrícola y en la economía de las unidades de producción agrícola. Karina Solís Hidalgo, subdirectora nacional del Instituto de Investigaciones Agropecuarias, habla sobre este tema y los comienzos que tuvo en este Instituto.


¿De dónde vino su interés por la agronomía y todo lo relacionado con el campo?

Mi interés por la agronomía ha sido influenciado por el entorno, nací en un sector rural del cantón Milagro en la provincia de Guayas, crecí en el campo y desde niña aprendí a cultivar la tierra y cuidar de los animales con el ejemplo de mis padres Don Manuel y Doña Norma, por mi abuela aprendí sobre herbología, el uso de las plantas medicinales y su recolección, en esa infancia campesina surgió el anhelo de educarme en agronomía.

 

Durante su experiencia en el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón, ¿qué elementos motivaron para dedicarse a la investigación en el campo agrícola? ¿Cuáles han sido sus logros en este campo?

Durante mi preparación académica realicé mi doctorado en Ciencias Agrarias de la Universidad de Zaragoza (Aragón, España) y fui aceptada para desarrollar mi tesis doctoral en el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón, donde tuve un aprendizaje y gané experiencia junto a mi director Dr. Juan Barriuso con conocimientos en ecología, medio ambiente, agricultura orgánica y desarrollo de medidas agroambientales para manejo de plagas en cultivos y Dra. Ana Belén Garcés, con dominio de la biotecnología y sistemas agrarios sostenibles mediante prácticas agroecológicas. En esta fase de mi preparación académica trabajé con trufas, que son fructificaciones hipogeas comestibles de hongos ectomicorrícicos.


De entre todas las trufas, la trufa negra destaca por sus características organolépticas que la convierten en una auténtica delicia de la gastronomía europea. El cultivo de trufas se realiza en las raíces de un huésped vegetal (encinares) que es susceptible al ataque de diversos hongos patógenos descomponedores de raíces, siendo un reto desarrollar métodos de control de hongos patógenos para cultivar un hongo (trufa), se logró identificar los hongos que cohabitan con las ectomicorrizas, las trufas y los suelos truferos, así como a 11 especies de hongos del género Trichoderma  nativas de los suelos calizos aragoneses y con capacidad antagónica que inhibieron el desarrollo de patógenos.

 

¿Es posible hacer investigación en temas a largo plazo en el campo agrícola en el Ecuador?

Los procesos de investigación en el sector agrícola deben planificarse a largo plazo debido a la dinámica misma del método científico utilizado, por ejemplo, para realizar la mejora genética de un cultivo de ciclo corto como el arroz o los cereales se puede invertir cerca de seis a ocho años para la generación de una nueva variedad, este tiempo puede ser el doble en el caso de cultivos perennes como la palma aceitera, frutales (cacao por ejemplo) y la mayoría de las especies maderables; en el caso de la investigación para el manejo integrado del cultivo los plazos pueden variar entre tres a cinco años.

Esto denota la necesidad de poder planificar la investigación a mediano y largo plazo, sin embargo, para ejecutarla es necesario que se cuente con un financiamiento continuo tanto desde el sector público como en el privado. Estudios del BID han determinado que por cada dólar que se invierte en la investigación agrícola se obtiene hasta US $30,00 en beneficios resaltando que la investigación debe ser vista como una inversión a largo plazo cuyos beneficios puede incrementar las cifras macroeconómicas de los países.

Finalmente, si hacemos una reflexión podríamos indicar que en la mesa de los ecuatorianos cada día hay un producto con tecnología INIAP, esto nos inspira a seguir trabajando para contribuir en la seguridad alimentaria de la población.

 

¿Es un campo duro y competitivo la agronomía para la mujer en el Ecuador?

El sector agrícola de por si es un campo fuerte, ya que no solamente se debe tener el conocimiento para la producción de los cultivos sino también la resistencia física para las labores del campo. Según los datos del MAG el 13,9% de las unidades productivas agropecuarias (UPA’s) del país son manejadas por mujeres. Sin embargo, ellas dedican 36% más de su tiempo a las labores de campo en comparación con los hombres.

Esto nos hace ver que la presencia de la mujer en el sector es totalmente relevante. Si analizamos las carreras de agronomías, estas han sido tradicionalmente elegida por hombres, en el país el 48% de las personas que estudian agronomía son mujeres; sin embargo, solamente el 17% de profesionales en agronomía somos mujeres.  Esto evidencia que, a pesar de que aún se sigue observando la hegemonía masculina en el sector, las mujeres nos hemos vinculado y estamos dejando huella para que las nuevas generaciones puedan continuar con este legado.

 

¿Cuál fue el camino para llegar a INIAP y llegar a ser en este momento la Subdirectora General? ¿Ha sido un camino de rosas o ha existido alguna que otra espina?

Estudie la carrera de Ingeniería en Agronomía de la Universidad de Guayaquil, para obtener mi titulación debía desarrollar una tesis de grado y apliqué al INIAP, luego de las evaluaciones fui admitida como estudiante becaria en el Departamento de Protección Vegetal de la Estación Experimental Tropical Pichilingue (Mocache, provincia de Los Ríos) del INIAP, donde desarrollé mi tesis de pregrado iniciando los estudios de control biológico bajo la tutela y dirección de la Dra. Carmita Suárez-Capello, una destacada profesional e investigadora fitopatóloga que ha tenido el país con valiosos aportes a la agricultura y manejo de cultivos tropicales, bajo su guía desarrollé mi trabajo de investigación en manejo de enfermedades del cultivo de cacao, luego ingresé al INIAP como técnico investigador y continúe mi trayectoria en como investigadora en generación de tecnologías para la protección de cultivos tropicales. Esta experiencia acumulada y la preparación académica a través del master en Biotecnología y el doctorado en Ciencias Agrarias, me permitió cumplir con el perfil exigido para ocupar tan distinguido e importante cargo en el INIAP. En lo personal, creo que nuestro paso por la vida es aquí y ahora, está lleno de momentos, si son buenos o malos, solo nosotras tenemos la decisión y la responsabilidad de elegir como nos afecte; por otro lado, soy creyente de que podemos y debemos superar a diario o poco a poco cada reto, capitalizar la experiencia e ir cumpliendo las metas y lo más importante, siempre ser grata, colaborar y apoyarse entre nosotras para avanzar hacia un bien común.

“Mujer, de lo invisible a lo visible, de lo insignificante a lo importante, evolucionamos infinitamente”.

 

¿Cuántas mujeres están dedicadas al área de investigación en el INIAP?

En el Instituto existen 203 personas vinculadas directamente a procesos de investigación, desarrollo e innovación, de ellos 60 somos mujeres, es decir el 29,5% de los profesionales dedicados a I+D+i.

 

¿Hay más mujeres integradas en el campo investigativo y de capacitación de INIAP en comparación cuando Usted llegó?

Por supuesto, a la fecha existen más mujeres profesionales brillantes integradas en los procesos de investigación y desarrollo de tecnologías, así como en las direcciones nacionales del Instituto y nuestras colegas han recibido reconocimientos nacionales e internacionales.

 

 

Desde su experiencia, ¿qué tan involucrada está la productora ecuatoriana en adquirir conocimiento y mejorar la producción de sus cultivos?

Históricamente se dice que la agricultura la inventaron las mujeres, quienes se fueron especializando en recolectar semillas, frutos y raíces, observando con detenimiento lo que ocurría en el medio ambiente. La mujer está sumamente involucrada en la producción agropecuaria tanto en el Ecuador como en el mundo y este involucramiento está ligado a la adopción de nuevos conocimientos y tecnologías para mejorar la productividad de sus cultivos. Las mujeres son consideradas la columna vertebral de la economía rural y son responsables de proveer alimentos y nutrición a la familia. El CIAT (Centro Internacional de Agricultura Tropical) en conjunto con INIAP realizaron un estudio en el año 2016 para medir la adopción e impactos económicos de variedades y prácticas mejoradas en el cultivo de arroz en el país; este estudio concluyó que cuando las mujeres participan en la decisión del uso de nuevas variedades, la adopción de estas tecnologías es mayor en 10,2 puntos porcentuales a comparación de cuando es el hombre el que toma la decisión. Esto evidencia que las mujeres tienen mayor facilidad para la adopción de nuevas tecnologías y su participación en la producción agropecuaria está ligada a decisiones estratégicas que pueden tener mayor impacto en la productividad de los cultivos, así como en el bienestar de sus hogares.

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